Sandra Cárdenas 02/11/2010.
¿Pero, en verdad esta clase de literatura es sólo una perdida de tiempo?
Yo creo que no. Ya que en los últimos años vimos como el “boom” de la literatura llegaba a los niños y jóvenes por medio de libros como Harry Potter, Narnia y Crepúsculo.
Para muchos, es interesante observar las filas y filas de niños en las librerías esperando el momento en el que comience la venta de estos libros y al igual los observamos salir felizmente de la librería cargando en sus manos un ejemplar que puede ir de 300 a 600 páginas aproximadamente, y lo más impresionante es el hecho de que esas 600 páginas no significan nada para los jóvenes, que ávidos de información, se devoran los libros en unos cuantos días.
En mi punto de vista, y de acuerdo a las cifras dadas a conocer por las editoriales en relación a las ventas de estas sagas se demuestra la importancia de esta literatura, ya que ha dejado de ser sólo lectura comercial, y se han convertido en un factor de suma importancia para el desarrollo del hábito de la lectura en los jóvenes.
Hablando sobre esto, en las ultimas semanas se han escuchado en la radio comerciales pagados por el gobierno, en los que escuchamos como una familia se sienta por las tardes a leer, invitando a la sociedad mexicana a adoptar el hábito de la lectura, ya que en México en promedio se leen unos 2.9 libros al año, cifra que presenta una enorme contraste con otro países, en los cuales la lectura forma un hábito importante en las sociedades desarrolladas.
¿Dónde radica esta enorme diferencia entre México y los países desarrollados?
La respuesta está en la cultura y educación de las sociedades donde la infancia es una de las etapas más importante del desarrollo humano en la cual se aprende y se obtienen los conocimientos básicos para un desarrollo posterior, por lo cual es de suma importancia que desde una etapa temprana se les inculque desde casa el hábito de la lectura, pero antes de esto, tenemos que recordar que son niños y por lo tanto, su introducción en el mundo de la lectura debe ser de una forma amena y divertida para que posteriormente, y durante su crecimiento, vayan eligiendo su “personalidad literaria”. Por lo tanto, no dejemos de lado ni despreciemos la literatura “comercial”, ya que ésta es una buena forma de introducir a los niños en el mundo de la lectura y podría funcionar como una herramienta para impulsar la literatura en nuestro país.
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