martes, 2 de noviembre de 2010

Madres adolescentes

Sandra Cárdenas 02/11/2010

Según datos de la OMS publicados en su sitio web “cada año dan a luz unas 16 millones de adolescentes de entre 15 y 19 años, lo que supone aproximadamente un 11% de todos los nacimientos registrados en el mundo”.

Estas son cifras muy alarmantes, ya que los embarazos a una edad temprana, como lo son la niñez y la adolescencia traen consigo una gran diversidad de consecuencias, que van desde poner en riesgo la salud de la madre y la del bebé, así como problemas de diverso índole en su esfera social.

MedlinePlus, un importante sitio web dedicado a proporcionar información sobre salud, publicó en uno de sus artículos que “los bebés nacidos de adolescentes tienen una probabilidad de 2 a 6 veces más de tener bajo peso al nacer”, éste es un problema menor comparado con la posibilidad de un mal desarrollo embrionario, el cual puede desembocar en diversos trastornos como lo es el síndrome de Down, por el cual se hace aún más difícil el cuidado del niño, sin mencionar que en ésa etapa las adolescentes son menos susceptibles a tener cuidados prenatales oportunos y darle un seguimiento a estos.

En los embarazos a temprana edad no solamente la salud se ve afectada, pues también influye en el factor económico y emocional. Ya que la gran mayoría de estos embarazos son producidos en países en vías de desarrollo, según mismos datos de la OMS, en estos países la población se encuentra mayormente dividida entre sectores sociales, por lo cual la mayoría de las jóvenes embarazadas no cuentan con una óptima calidad de vida, ni el nivel económico apropiado para garantizar la salud de la madre ni del producto, y tampoco es posible sobrellevar los requerimientos económicos que demandan tener un bebé en casa, esto a su vez acentúa aún más los problemas de pobreza que viven estas sociedades.

Por lo tanto como nos recomiendan diversas organizaciones, es necesaria una clara intervención por parte de los gobiernos de estos países para mantener un control sobre estos números y la mejor forma de lograr este objetivo es la prevención mediante la aportación de información oportuna a los adolescentes sobre la gran diversidad de métodos anticonceptivos, pero sobre todo dejar de lado el pensamiento tradicional y enfrentar los tabús sobre las prácticas sexuales.

Más allá de la literatura comercial

Sandra Cárdenas 02/11/2010.

Platicando con un compañero de la escuela, surgió el comentario de como libros del estilo de Harry Potter y Crepúsculo, pueden resultar insultantes para la literatura y sin beneficio alguno para los lectores, ya que no son nada más que libros comerciales. Este comentario me dejó reflexionando, ya que anteriormente lo había escuchado en diversos medios de comunicación y la mayoría de estos, provenían de personas mayores.

¿Pero, en verdad esta clase de literatura es sólo una perdida de tiempo?

Yo creo que no. Ya que en los últimos años vimos como el “boom” de la literatura llegaba a los niños y jóvenes por medio de libros como Harry Potter, Narnia y Crepúsculo.

Para muchos, es interesante observar las filas y filas de niños en las librerías esperando el momento en el que comience la venta de estos libros y al igual los observamos salir felizmente de la librería cargando en sus manos un ejemplar que puede ir de 300 a 600 páginas aproximadamente, y lo más impresionante es el hecho de que esas 600 páginas no significan nada para los jóvenes, que ávidos de información, se devoran los libros en unos cuantos días.

En mi punto de vista, y de acuerdo a las cifras dadas a conocer por las editoriales en relación a las ventas de estas sagas se demuestra la importancia de esta literatura, ya que ha dejado de ser sólo lectura comercial, y se han convertido en un factor de suma importancia para el desarrollo del hábito de la lectura en los jóvenes.

Hablando sobre esto, en las ultimas semanas se han escuchado en la radio comerciales pagados por el gobierno, en los que escuchamos como una familia se sienta por las tardes a leer, invitando a la sociedad mexicana a adoptar el hábito de la lectura, ya que en México en promedio se leen unos 2.9 libros al año, cifra que presenta una enorme contraste con otro países, en los cuales la lectura forma un hábito importante en las sociedades desarrolladas.

¿Dónde radica esta enorme diferencia entre México y los países desarrollados?

La respuesta está en la cultura y educación de las sociedades donde la infancia es una de las etapas más importante del desarrollo humano en la cual se aprende y se obtienen los conocimientos básicos para un desarrollo posterior, por lo cual es de suma importancia que desde una etapa temprana se les inculque desde casa el hábito de la lectura, pero antes de esto, tenemos que recordar que son niños y por lo tanto, su introducción en el mundo de la lectura debe ser de una forma amena y divertida para que posteriormente, y durante su crecimiento, vayan eligiendo su “personalidad literaria”. Por lo tanto, no dejemos de lado ni despreciemos la literatura “comercial”, ya que ésta es una buena forma de introducir a los niños en el mundo de la lectura y podría funcionar como una herramienta para impulsar la literatura en nuestro país.